Oct 27 2008
Lecciones que podemos aprender; F. Javier Limpias Ch.; ElDeber
Primera.- Todo lo sucedido esta semana en la Plaza Murillo y que ha conllevado la reducción del marco competencial del Estatuto cruceño hasta límites inaceptables, ha puesto de manifiesto la debilidad del movimiento autonomista y la fragilidad de nuestros líderes. Como tantas otras veces en el pasado, otros han decidido por nosotros y sólo nos ha quedado observar impotentes y frustrados.
Segunda.- Ni la autonomía ni la cruceñidad se construyen con discursos de cabildo ni con palabras altisonantes. No es suficiente con enardecer a las masas, hay que tener también la organización, el desprendimiento, la inteligencia y la paciencia necesaria para que el discurso se convierta en hecho. Debemos pasar de liderazgos de balcón (¿tarimas?) a los liderazgos de acción.
Tercera.- El miedo a la política nos ha llevado a donde estamos. Los cruceños nos hemos refugiado en falsos sucedáneos: civismo, cruceñismo, autonomismo, pero hemos pretendido olvidar que los intereses de los pueblos se defienden en la arena política. Para que no nos asimilaran con la “política tradicional” hemos, como los avestruces, escondido la cabeza debajo de la tierra y nos hemos negado a hacer política, a organizarnos y a partidizarnos. Los resultados están claros, otros, de manera clandestina, los menos indicados, los Börth, los Quiroga Ramírez y los Doria Medina, decidieron por nosotros en la Plaza Murillo, defendiendo sus intereses, jamás los nuestros.
Cuarta.- El Comité Cívico pro Santa Cruz es una institución fundamental que merece todo nuestro respeto y apoyo. Es nuestro gobierno moral. Sin embargo, tratar de darle un rol de liderazgo político ha sido un error que ahora estamos pagando. El liderazgo político precisa de estructuras e ideología, de cuadros y de una búsqueda del poder político que el Comité Cívico no puede tener.
Quinta.- Los cruceños debemos entrar, de una vez y de frente, en la batalla política. Dejémonos de eufemismos y de disimulos. Llamémosle a las cosas por su nombre. Nadie nos defenderá más que nosotros mismos. Nadie nos apoyará más que nuestro propio esfuerzo. No será Podemos, el MAS o UN los que descuiden sus propios intereses para ponerse del lado de los nuestros. Los cruceños debemos, de una vez por todas, generar nuestro propio instrumento político para defender valores que creemos imprescindibles, como la libertad y la democracia, pero también para hacer valer los intereses de Santa Cruz y de su gente.
No tengamos miedo a decir alto y claro que los intereses de Santa Cruz no son fundamentales y que construir una mejor Bolivia pasa por construir una mejor Santa Cruz. Y si algún día, por alguna razón, creemos que los intereses de Santa Cruz deben estar por encima de los de Bolivia, tampoco tengamos miedo de aceptarlo.
Sexta.- Santa Cruz ha demostrado que posee una nueva generación de líderes políticos jóvenes y con extraordinarias perspectivas. Sobra arrojo y decisión, sin embargo, se carece aún de la experiencia suficiente para afrontar situaciones tan terriblemente complejas como las que estamos viviendo. Quizás ha llegado la hora de buscar combinar la juventud con la experiencia, de poner por delante los intereses de Santa Cruz y de rechazar los vanos prejuicios hacia el pasado. Busquemos en la cantera de la política cruceña a sus mejores hombres y mujeres, de todas las edades, de todas las trayectorias, de todos los orígenes políticos. Solo habrá que exigirles dos cosas: honestidad y desprendimiento hacia Santa Cruz.
*Ex constituyente
de la República
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