Oct 27 2008
Como leones de circo pobre; Francisco Justiniano Suárez; ElDeber
Tal y como estaba planificado, el MAS con el infaltable apoyo de Podemos, más MNR y UN logró su propósito al aprobar el referéndum por la Constitución Política del Estado (CPE) y el dirimidor, con lo cual queda demostrado que fuimos defraudados quienes acudimos confiados a las urnas y votamos por las autonomías departamentales, yendo varias veces al Cristo Redentor y a la plaza principal. Es triste decirlo, pero fuimos abandonados por nuestros dirigentes que renunciaron a la lucha y optaron por viajar, dejando sin dirección al pueblo que los apoyó.
Hasta ahí habíamos construido una autonomía sobre bases legales indiscutibles, desde la firma de los libros donde luego nos cambiaron la pregunta y nadie dijo nada; cuando se amplió el plazo de la Constituyente y terminaron aceptándolo; cuando se violó el principio de los dos tercios y terminaron aceptándolo; cuando vino el referéndum revocatorio e inicialmente se lo resistió bajo el argumento de que no podía haber dos referéndums en un mismo año, pero no se lo defendió y terminaron aceptándolo. A esas alturas, era evidente que en este país ya no había oposición regional ni nacional, sólo colaboradores. No otra cosa significa que ni siquiera condicionaron el levantamiento del estado de sitio en Pando ni la liberación del prefecto Leopoldo Fernández y los demás detenidos para aprobar las consultas.
Ahora, como la suerte ya está echada, es bueno saber que en los hechos no va a haber autonomía por la cual la ‘Media luna’ votó, por lo cual era mucho mejor que las cosas hayan quedado como estaban antes de la virtual aprobación de esta nueva CPE, ya que hay dos condicionantes que nos dejan sin autonomía: primero, que éstas serán reguladas mediante una ley que el MAS con seguridad va a elaborar, y segundo, que serán atribuciones del Presidente de la República las políticas, planificación y distribución de la tierra y los asentamientos humanos, por lo tanto, todo lo que hizo el pueblo cruceño al lado de su Comité pro Santa Cruz prácticamente no ha valido nada.
Entonces, la autonomía departamental, como Santa Cruz la concibe y por la cual votó, prácticamente no existe. La hemos perdido sin combatir, lo cual es una vergüenza. ¿Qué pasó con el referéndum que ganamos con el 72 por ciento?, ¿dónde quedó el referéndum del 4 de mayo mediante el cual el pueblo mandó para que ponga en vigencia la autonomía departamental?, ¿por qué no cumplieron con el mandato del soberano?
Pero no faltarán voces que digan que tendremos autonomías, incluso que hemos ganado, ¿Por qué? Porque ahora nuestros líderes regionales empezarán a hablar con el lenguaje del Gobierno para justificar su fracaso. ¿Cómo era posible que el Congreso sesione bajo la presión de diez mil campesinos apostados afuera del hemiciclo y ante la mirada contemplativa de los veedores extranjeros? La única verdad es que hemos perdido, hemos sido derrotados por la debilidad del Conalde, de los prefectos, sencillamente porque ninguno de ellos estaba preparado para liderar en tiempos de confrontación, sino en tiempos de paz, cuando todo está bien, cuando se baila en la tarima y se puede gritar con voz ronca cual león rugiente, pero nada más. Nos consuela saber, sin embargo, que los pueblos nunca pierden, sólo pierden batallas. ¡Hasta la próxima!
* Comunicador
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